En los fogones trillanos de Juan Andrés Rodrigo Bachiller

Patatas con conejo y níscalos

En este tiempo, en muchas casas trillanas se comen unas patatas con níscalos que quitan el sentido. En esta ocasión, y en lugar de que nos cuente la receta una señora, que es lo habitual, lo va a hacer Juan Andrés Rodrigo. Así le hacemos de paso un homenaje a la mujer rural y a sus desvelos en el cuidado de la familia y del negocio sacando horas de donde no las hay.

“Me gusta cocinar, no me cansa”, empieza este trillano por los cuatro costados que ha aprendido sus especialidades culinarias de su madre, Maximina Bachiller, “una gran maestra”, dice con admiración. “Tiene 79 años, y todo lo que hace está para chuparse los dedos”, prosigue. En unas pocas palabras se intuye que, pese a que sus sentimientos vayan más por dentro que por fuera, madre e hijo están unidos por un cariño infinito.

Juan Andres RodrigoJuan Andrés prepara su plato estrella del otoño en casa, para su mujer y su hija, o bien para los amigos en el chamizo, “con mucho éxito en los dos casos”, cuenta. Los ingredientes son básicos, “todos del terreno”. Los más importantes, y que por lo tanto nos dan el titular, son las patatas, “que en los huertos de Trillo tienen un sabor insuperable”, los níscalos y el conejo. Lógicamente, para poder preparar este guiso suculento, primero hay que coger las setas. Nuestro protagonista de este número se desplaza hasta los pinares de Arbeteta o Canredondo, donde conoce rodales prolíficos en hongos.

Ahora, con la veda abierta, la carne también se puede conseguir cazándola en el campo, pero Juan Andrés explica que para respetar los tiempos de elaboración descritos, lo que debe emplearse es conejo de corral.

Además de la terna de ingredientes, el cocinero utiliza también laurel, cebolla, pimiento, aceite, sal, nuez moscada, un poco de pimienta, pimentón y un par de cucharadas de harina de trigo. La forma de preparar el guiso es tan sencilla como los elementos, pero hay unos pequeños trucos que le dan la personalidad de Juan Andrés a la receta.

Las patatas se pelan, lavan y hacen cachelos, “es decir, que se parten, pero sin llegar a cortarlas con el cuchillo, tirando de ellas”, explica “porque luego se cuecen mejor”. Después, el conejo se trocea, y los níscalos, bien limpitos, se cortan igualmente, pero en “láminas no demasiado pequeñas, más bien generosas”, dice.

Cuando los ingredientes están encima de la mesa -Juan Andrés se molestó en preparar un bodegón para que se vieran bien- se vierten tres cucharaditas de aceite de oliva en una sartén, se pica media cebolla, medio pimiento y unos ajos. Todo junto se vuelca con tiento sobre el fondo, ya caliente, junto a la carne del conejo. Detrás van los níscalos. En el proceso no debe pararse nunca de mover el sofrito “con una cuchara de madera”. Cuando la verdura se pocha y la mezcla adquiere el color dorado por efecto del fuego, Juan Andrés agrega las patatas. Muchas vueltas después, el trillano añade pimentón, harina y pimienta.

El último paso es el de cubrir la sartén con agua. La mezcla se deja cocer unos 45 minutos, en los que el cocinero añade nuez moscada y un poquito de tomate frito, “que no le viene nada mal”. Bien calentitas en uno de esos días fríos del invierno trillano, están de maravilla. Además de ordenar los ingredientes en un bodegón, Juan Andrés tuvo el detalle de invitarnos a probarlas. Doña Maximina, enseñó usted bien a su hijo. Estaban riquísimas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s