Mambrú se fue a la guerra (Versión alcarreña)

Mambru de Arbetetaguadalajara-te-doy-mi-palabra

GUADALAJARA, te doy mi palabra

Puedes adquirir la obra completa en:logo-1aachee

 

 

Juan Pablo Mañueco, Madrid-1953 ,

“Guadalajara, te doy mi palabra”, es el título del tercer poemario de Juan Pablo Mañueco Martínez publicado en AACHE Ediciones, el libro, lo forman una serie de composiciones de metro clásica y asegurada rima, con protagonistas las cosas de esta provincia castellana ( Guadalalajara), y en especial su tierra la Alcarria, “Mambrú se fue a la guerra” es una versión alcarreña de la canción infantil, escrita en otro largo poema en romance, que narra los amores legendarios entre el “Mambrú”, o veleta de Arbeteta, y la Giralda, o veleta de Escamilla.

En palabras de su editor, Antonio Herrera Casado “Es un libro, sin duda, que va a gustar mucho, porque nos trae, de nuevo, algo que parecía estar olvidándose: la poesía bien construida y con apoyos en lo local, en lo sustancialmente alcarreño”

MAMBRÚ SE FUE A LA GUERRA (Versión alcarreña)

 

Mambrú se fue a la guerra,
qué dolor, qué dolor, qué pena.
Mambrú se fue a la guerra.
No sé cuándo vendrá.
Do – re – mí, do – re – fa.
No sé cuándo vendrá.

Esta historia de amor
no debió terminar en guerra.
Esta historia de amor
no debe terminar.
Do – re – mí, do – re – fa.
No debe terminar.

Mambrú concibe amores,
¿quién será, quién será la bella?
Mambrú concibe amores.
Y no terminarán
Do – re – mí, do – re – fa.
Y no terminarán.

En un pueblo de Alcarria,
cuánto amor, cuánto amor, qué magia,
en un pueblo de Alcarria
su amor irá a buscar.
Do – re – mí, do – re – fa.
Su amor irá a buscar.

A tres leguas del suyo.
No es mucho, no es mucho, es un mundo.
A tres leguas del suyo
su amor le llevará.
Do – re – mí, do – re – fa.
Su amor le llevará.

Veréis cuál es la historia
de Mambrú, de Mambrú y su novia,
veréis cuál es la historia
Relata cómo amar.
Do – re – mí, do – re – fa.
Relata cómo amar.

Allí, arribita, arribita,
donde se eleva Arbeteta,
vivía un muchacho humilde
y de agradable presencia.

El hijo del sacristán,
del sacristán el hijo era.
Tenía fácil acceso
a la torre de la iglesia.

Cuadrado, breve y roquero
castillo alza Arbeteta
sobre una peña pensada
para albergar fortaleza.

A las fiestas de Escamilla
fuese el muchacho de fiesta,
moza guapa y agraciada
iba a encontrar en ella.

Esta historia de amor
no debió terminar en guerra.
Esta historia de amor
no debe terminar.
Do – re – mí, do – re – fa.
No debe terminar.

La moza tan agraciada
de un labriego era la hija,
pero de labriego rico;
de estas tierras, la más rica.

A los amores se opone
del forastero y de su hija
el padre, que mejor boda
quiere hacerle en Escamilla.

Mas ninguno de los jóvenes
vivir ya a solas podía,
pese a ser ella encerrada
por su padre, y sin rendija.

¡Y para labrar fortuna
triste ha quedado Arbeteta,
que para labrar fortuna
parte el joven a la guerra!

Mambrú concibe amores,
¿quién será, quién será la bella?
Mambrú concibe amores.
Y no terminarán.
Do – re – mí, do – re – fa.
Y no terminarán.

Marcha el mozo de Arbeteta
seguro de que su novia
le esperará cuanto sea
hasta que alcance la gloria.

Mediados son del dieciocho,
ha embarcado en Barcelona.
Con valentía y arrojo
hace campaña en Saboya.

Terminada ya la guerra
retorna de forma heroica,
a su pueblo de Arbeteta
lleno el recuerdo de historias.

De Guardia de Granaderos
sargento asciende a la nómina.
¡Tal atuendo… que Mambrú
en Arbeteta le apodan!

En un pueblo de Alcarria,
cuánto amor, cuánto amor, qué magia,
en un pueblo de Alcarria
su amor irá a buscar.
Do – re – mí, do – re – fa.
Su amor irá a buscar.

Si bien plantado es el mozo,
mas planta el morrión o casco,
y más altura le otorga
el puntiagudo penacho.

Charreteras le protegen
sus hombros a cada lado.
Chaqueta azul abrochada
sobre pantalones blancos.

Doble bandolera nácar
el pecho lleva cruzado,
por sostener la canana
y la munición de campo.

Botas altas, cinturón
lleva si va uniformado,
y a sus vecinos les muestra
la carabina en su mano.

A tres leguas del suyo.
No es mucho, no es mucho, es un mundo.
A tres leguas del suyo
su amor le llevará.
Do – re – mí, do – re – fa.
Su amor le llevará.

Mas el padre en Escamilla
la hija le sigue negando,
por lo cual ambos dos jóvenes
benigna argucia tramaron.

Al tocar las campanadas
de “Àngelus” en campanario,
ondeaba un banderín
Mambrú, bien uniformado.

La novia lo mismo hacía
en su propio campanario,
ondeaba en Escamilla
un delantal vivo y largo

que su novio en Arbeteta
igual estaba esperando.
Pues se ven los capiteles
en los días que son claros.

Veréis cuál es la historia
de Mambrú, de Mambrú y su novia,
veréis cuál es la historia.
Relata cómo amar.
Do – re – mí, do – re – fa.
Relata cómo amar.

El vuelo de las banderas
sonaba como un adiós
un día que el agitar
hasta el ocaso duró.

Mambrú se ha ido a la guerra,
qué dolor, pena, aflicción,
cuánto duela y duela y duela,
por lograr más graduación.

Teniente había ascendido
y a capitán, con honor,
cuando en campo de batalla
la muerte le sorprendió.

A Arbeteta y Escamilla
la noticia al fin llegó.
Los sucesos que siguieron
los oiréis según pasó.

Esta historia de amor
no debió terminar en guerra.
Esta historia de amor
no debe terminar.
Do – re – mí, do – re – fa.
No debe terminar.

Melancólica tristeza
a la muchacha abatió.
Subía hasta el campanario
en recuerdo de su amor.

Cada tarde allí subía
en el toque de oración
y allí cada tarde, negro,
agitaba un pañolón.

Mambrú se fue a la guerra
no hubiera partido, no,
si él hubiese visto cómo
suspira y gime su amor.

Algunos meses después,
transida por el dolor,
la muchacha de Escamilla
igualmente feneció.

Mambrú concibe amores,
¿quién será, quién será la bella?
Mambrú concibe amores.
Y no terminarán.
Do – re – mí, do – re – fa.
Y no terminarán.

Fue así cómo, conmovidos,
Arbeteta y Escamilla,
le dieron por colofón,
cabo, amén, coda más linda

a esta crónica tan bella
al tiempo que tan verídica.
Y fue que, como veletas,
las dos torres respectivas

coronasen sus siluetas.
Mediante figura altiva
de un granadero y una
muchacha que tela agita.

Para estos dos catavientos
contribuyen ambas villas
y hasta el padre de la novia
es quien más contribuiría.

En un pueblo de Alcarria,
cuánto amor, cuánto amor, qué magia,
en un pueblo de Alcarria
su amor irá a buscar.
Do – re – mí, do – re – fa.
Su amor irá a buscar.

Allí arribita, arribita,
si miráis a las iglesias,
veréis cómo el viento agita
con pasión ambas veletas.

Y no preguntéis los nombres
de esta innegable pareja,
que sus nombres ya se han dicho
y es el de las dos veletas.

Allí arribita, arribita,
la veleta de Arbeteta
enamora de Escamilla
a la Giralda. Veleta.

Y la veleta Giralda
al Mambrú. Que es de Arbeteta.
Allí arribita, arribita,
como enamorados, vuelan.

Mambrú no quiere guerra.
Quiere amor, quiere amor, no guerra.
Mambrú no quiere guerra.
Y nunca la querrá.
Do – re – mí, do – re – fa.
Y nunca la querrá.

Veletas con banderolas.
Ambas son banderas blancas
que parlamentan a solas
y su diálogo no calla.

Cada vez o voz que el viento
les va susurrando rachas,
ellas envían aliento
del amor en sus palabras.

Y si se quedaran quietas
mismo horizonte señalan.
Decidieron ser siluetas
eternamente inclinadas.

A su son estad atentos
del Mambrú y de la Giralda,
pues que son dos catavientos
con dos nombres y sola alma.

 

 

 

 

 

 

 

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